Este martes, la ONG Reporteros Sin Fronteras (RSF) ha hecho público el informe anual correspondiente a 2010 situando a España en el puesto 39 de su ranking de países en relación a la libertad de prensa. Por delante de España aparecen innumerables países como Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Surinam, Sudáfrica o Jamaica. Aunque, el número uno es otro año más para Finlandia.
En esté informe se señala que ETA continúa poniendo en el “punto de mira” a varios medios de comunicación y que 57 periodistas han muerto en 2010 en todo el mundo, pero también considera que el año pasado fue el de la “explosión de Internet”. El estallido cibernetico del que habla RSF ha tenido su maxima expresión en el mundo árabe, donde la población del norte de África harta de los regímenes dictatoriales impuestos o sostenidos por occidente, se ha echado a la calle para reclamar espacios de libertad, progreso democrático, trabajo digno y la esperanza de un futuro mejor.
Por lo visto a las élites dominantes de esos países el juego se les ha ido de las manos, no se han dado cuenta que la falta de libertad es difícil de aguantar, pero lo es aún más padeciendo hambre. El ser humano ha demostrado que en ocasiones a cambio de seguridad, bienestar , dinero o comida es capaz de meterse en una jaula de oro haciendo la vista gorda ante la vulneración de derechos fundamentales como el de la libertad de expresión.
Ahora bien: ¿quién es el guapo que se mete o se mantiene en una cárcel mugrienta en la que no dan de comer y encima no protesta?. Tal vez por esto la ribera sur del Mediterráneo vive una ola de cambio sin precedentes. La población jóven del norte de África se ha echado a la calle y con su acción de protesta continua han logrado que cayeran regímenes con décadas de antigüedad como el de Túnez y Egipto, no solo han logrado eso, si no que como toda causa crea un efecto, el dominó no se ha hecho esperar y los ciudadanos de Libia, Bahréin, Argelia, Marruecos, Jordania y Yemen, han seguido su ejemplo y aunque por ahora han tenido menos suerte también se han echado a las calles para reclamar libertad.
Sin ninguna duda en todas estas acciones emprendidas en algunos países árabes la red ha jugado un papel fundamental. Para dar una muestra clara de su importancia solo tenemos que recordar que aunque en Túnez el desencadenante de las protestas fue el suicidio del jóven Mohamed Bouazizi, que se quemó a lo bonzo en protesta porque la policía le impidió vender su fruta. Fue Anonymus quien hizo que la llama siguiera encendida. Túnez no era noticia cuando debía serlo y los activistas digitales llamaron a Anonymous.
El grupo se puso manos a la obra y bombardeando sin contemplaciones la infraestructura digital del gobierno de Túnez y convirtierndo en noticia internacional la brutal represión de la dictadura “aceptada”. Tras las acciones emprendidas por Anonymouss los jóvenes y los no tan jóvenes se animaron y encontraron en la red una vía de comunicación no regulada por el estado, una via que les permitía organizarse, darse ánimos, o transmitirle al mundo lo que estaba pasando, logrando de este modo destapar la caja de los truenos.
Según Malén Aznárez, vicepresidenta de la sección española de RSF lo que ha ocurrido en estos países, en especial en Egipto y Túnez, sirve para destapar la hipocresía de Occidente, que ha apoyado a estos regímenes férreos que asesinan a periodistas”. “Ahora, cuando enviados especiales de los medios de países occidentales sufren en sus propias carnes la falta de libertad de prensa es cuando se enteran de lo que llevamos años denunciando desde RSF” dice Malén Aznárez , que además añade “sin la ayuda de la Red, que sirvió para convocar las protestas populares burlando el control oficial sobre los medios” el cambio de régimen “hubiera sido imposible”.
Una vez consumado el cambio de régimen, RSF ha vuelto a viajar a Túnez y sostienen, en otro informe de este mes, que “los periodistas viven un periodo histórico en el que su libertad es respetada por primera vez”, aunque “la censura no ha desaparecido por completo”, por lo que apuesta por medidas legislativas que “garantice de manera duradera la libertad de expresión”.
Para Malén Aznárez, “La red se ha convertido en un espacio en el que se pueden pedir cuentas a los poderosos en el Magreb y en otros lugares” . Así mismo la Vicepresidenta de RSF destaca la conmoción por el asesinato, en julio, del bloguero Khaled Mohammed Said a manos de dos policías cuando salía de un cibercafé de Alejandría, como uno de los elementos claves de la decidida apuesta por no ceder en la lucha por la conquista de la democracia.
RSF asegura que Las redes sociales y los nuevos medios “permiten a las poblaciones volver a tomar posesión de la información y cuestionar el orden social” el informe de la ONG añade que el ciberespacio se convierten en el lugar de concentración de los militantes a quienes se impide salir a la calle” Tampoco se olvidan de Wikileaks y aseguran que La web de filtraciones dirigida por Julian Assange “ha hecho temblar especialmente al mundo político” la ONG destaca la importancia de Internet para exigir transparencia a gobiernos y otras entidades e instituciones.
Para Reporteros sin Fronteras es relevante que el cablegate haya permitido “revelar” temas importantes para la libertad de prensa como “las circunstancias” de la muerte del cámara español José Couso el cámara de Telecinco que fue abatido por el ejército estadounidense en Bagdad (Irak) en 2003, y que, según los documentos difundidos por Wilikeaks el pasado mes de noviembre, altos cargos del Gobierno español habrían actuado en connivencia con la diplomacia norteamericana para archivarlo. denuncian, que “ciertos países se han lanzado a una auténtica cruzada contra el sitio”, especialmente EE UU.
Advierten del peligro de que como resultado de la reacción de algunos países que censuran los contenidos en la red se desarrollen intranets nacionales desconectadas” del resto de Internet. También denuncia las detenciones de internautas o blogueros y su vigilancia -, y otras estrategias como, “la manipulación (mediante la redirección de las entradas hacia sitios “aprobados”) y ofensivas “en los foros de discusión”, ahogando los mensajes críticos. En la “ciberguerra”, los internautas responden a estas medidas con sus propias armas: “cifrado de los correos electrónicos, proxies y herramientas para eludir la censura cada vez más sofisticadas” o, simplemente, creando asociaciones y colectivos.
RSF también destaca que mientras algunos países convierten el acceso a Internet en “derecho fundamental” convirtiéndolo en un “paraíso cibernético para blogueros y periodistas ciudadanos”, en otros países, como el nuestro, se utilizan como excusa “la lucha contra la pornografía infantil o contra el robo de la propiedad intelectual” para aprobar lo que en realidad son mecanismos censores y no reguladores de la red.